Minimal, post punk y new wave británico: el trabajo legendario del fotógrafo Brian Griffin

Brian Griffin comenzó en su adolescencia trabajando para una planta nuclear, haciendo trabajos con hierros, en uno de los condados apartados de Inglaterra, aburrido del trabajo convencional para un individuo de un país capitalista, Griffin decidió dedicarse a algo que lo llenase, algo fuera de lo común y en lo que él creía que podía ejercer. Optó por la fotografía y se fue al politécnico de Manchester a estudiar a la edad de 21 años, ahí fue cuando sus cercanos se dieron cuenta de su talento y fue ahí cuando pudo convencerse de que la fotografía no solo podía ser un hobby.

Se mudó a Londres con la misión de trabajar de lleno en arte de las cámaras. Según él, para tomarte en serio la labor de fotógrafo, debes vivir en una gran capital donde existan las condiciones para surgir en el área, en aquel entonces (años 70s) las eran Londres, Paris y New York, pero esta última le quedaba muy lejos, por lo que optó por la capital británica.

Partió como fotógrafo de negocios, retratando a empresarios algo aburridos, pero aún así les sacaba partido, podía hacerlos ver interesantes y con un toque artístico. Para Brian, las fotografías se pueden crear componiendo con los objetos que encuentras a tu al rededor, improvisando y de lo más básico sacarle provecho y hacer imágenes entretenidas. Para él la inspiración estaba en obras de arte, pinturas y películas, no en otras fotografías.

 

“Para retratar a alguien, fíjate en las manos y en los ojos y fíjate también en muchas obras de arte, para mantenerte inspirado. Si haces fotografías no vas a ver fotografías: lo que hago yo es mirar pinturas. También ver películas.”

 

Ya en los años 80s, en la eclosión del new wave, el post-punk y el new romantic, Brian Griffin se dedicaba a retratar a los íconos de la música británica de aquel entonces, rostros como Iggy Pop, Siouxsie Sioux, Echo & the Bunnymen, Depeche Mode, Kate Bush, entre otros artistas, le pedían a Griffin ser retratados por él o que fotografiara la portada de alguno de sus discos.

El nombre de Brian no tuvo un mayor alcance, sólo fue reconocido en Londres, pero fue uno de los mejores de la época, incluso la revista Life hizo un recopilatorio con las mejores fotografías de los años 80s y Griffin fue la fotografía de portada, cuya imagen la adoptó Depeche Mode para la portada del disco A Broken Frame. 

Hoy a sus 70 años, Brian Griffin cuenta con un amplio repertorio fotográfico y de todo tipo, de moda, de retratos, de músicos, documental y todas éstas áreas capturadas con un ojo único, el que se preocupaba de mostrar mucho con poco, de improvisar y aprovechar al máximo el entorno, los objetos, las miradas y crear imágenes limpias, minimalistas e interesantes para observar.

Facebook Comments
Publicado en: art

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *