Las Yeguas del Apocalipsis: arte, irreverencia y underground de culto

Fue en 1987 cuando el colectivo chileno de arte homosexual se formó bajo el poder de los artistas y escritores chilenos Pedro Lemebel y Francisco Casas, quienes con la idea de protestar contra la opresión de las minorías sexuales en un país regido por la dictadura de Augusto Pinochet, decidieron realizar el colectivo titulado Las Yeguas del Apocalipsis, la instancia perfecta para manifestarse a través del arte contra las opresiones y la resistencia cultural de la época.

LOS INICIOS DE LAS YEGUAS

Lemebel y Casas se conocieron en sus épocas de universidad, fueron juntos a un funeral de un amigo que tenían en común. Entre luto y mujereo intercambiaron palabras y comenzaron una amistad. Luego, un día en el parque forestal, hablando del VIH/SIDA nació el nombre del colectivo, Las Yeguas del Apocalipsis.

 

“Sentadas en una cuneta del Parque Forestal, a las tres de mañana y con una botella de Cánepa. Hablábamos del Sida y de cómo los curas decían que la enfermedad era uno de las cuatro jinetes del Apocalipsis. Nosotras no éramos jinetes, pero sí éramos muy yeguas. Así nació, entre palabras borrachas.” 

-Francisco Casas, en una entrevista para Revista Caras.

 

Pero antes de tener el nombre oficial, las Yeguas ya hacían sus performances en distintos lugares de Chile y siempre bajo el contexto de la dictadura militar. Una de las primeras perfos la realizaron en Plaza Italia, pintadas y vestidas de blanco, protestando contra el régimen militar, en defensa de los detenidos desaparecidos. En otra de las primeras intervenciones, las Yeguas realizaron un baile de cueca a pies descalzos sobre un mapa de Sudamérica, el cuál tenía pedazos rotos de vidrio de una botella de Coca-Cola, lo cual fue registrado por el lente de la fotógrafa chilena Paz Errazuriz.

 
CORONACIÓN DE ESPINAS

Como siempre provocadoras, las Yeguas presenciaron en el año 1988 la entrega del premio “Pablo Neruda” a Raul Zurita, poeta chileno que integraba contenido religioso a su obra de manera implícita, la premiación se realizó en la casa La Chascona, en pleno barrio Bellavista, donde las yeguas a modo de crítica contra la escena artistica-literaria de la época, al momento del galardón coronaron con una aureola de espinas al poeta Zurita.

Dicha acción fue cubierta por el diario La Epoca donde el nombre “Las Yeguas del Apocalipsis” salió a la luz por primera vez de manera oficial.

 
“HOMOSEXUALES POR EL CAMBIO”

Una de las muestras escénicas que más causó escándalo fue en el año 1989, a fines de la dictadura militar, exactamente en la proclamación de la candidatura del ex presidente Patricio Aylwin en el Teatro Cariola. Llegaron las Yeguas a hacer una intervención artística frente a cientos de personajes de la escena política chilena, las dos travestidas y levantando un cartel con el mensaje “Homosexuales por el cambio”.

El climax del espectáculo fue cuando -casi a patadas- fueron bajadas del escenario, una vez abajo de la tarima, Francisco Casas agarra por detrás al ex presidente Ricardo Lagos y Pedro Lemebel se lanza contra el político y lo besa con lengua.

 

VIH/SIDA

Las Yeguas del Apocalipsis funcionaron como una especie de medio de comunicación, que daba a conocer a través del arte la situación del país frente al VIH/SIDA, el cual se estaba propagando rápidamente en Chile, dicha situación pocos medios lo mostraban y cuando lo hacían, lo clasificaban como una enfermedad de homosexuales o el “Cáncer gay chileno” como lo tituló el diario La Tercera en el año 1984.

El sida fue el foco principal de las Yeguas, por lo que era recurrente oír, ver y leer acerca del tema en las performances del colectivo. “Lo que el sida se llevó” fue una de las muestras que realizaron Lemebel y Casas, donde vistieron al estilo de diva hollywoodense de los años 50s con vestuario de calle Bandera y prendas prestadas de amigas travestis infectadas de VIH.

Dicha performance fue capturada por el fotógrafo chileno Mario Vivado y expuesta en el Instituto Chileno Francés de Cultura:

“Cuerpos contingentes” fue una exposición realizada por la artista visual Lotty Rosenfeld y la escritora Diamela Eltit, donde las Yeguas llegaron a intervenir y a opacar la obra, las dos aparecieron desnudas, en silla de ruedas y envueltas en plásticos y con pajaritos disecados amarrados en alambres, donde buscaban darle otro significado al título de la exposición, haciendo referencia a las víctimas de VIH/SIDA.

Luego de aquella intervención, las Yeguas realizaron la muestra “Instalamos pajaritos como palomas con alambritos”, una sesión de fotos tomadas por Pedro Marinello. Lo que fue una segunda parte de la intervención realizada en “Cuerpos contingentes”, dándole un contraste y agregándole un aire más dramático y de luto, en homenaje también a los infectados de VIH/SIDA.

“Homenaje a Sebastian Acevedo” fue otra performance realizada bajo el contexto del día mundial del VIH/SIDA, donde Lemebel y Casas homenajean a Sebastian Acevedo, obrero chileno quién se quemó a lo bonzo en forma de protesta y tras la desesperación por la detención de sus hijos bajo el poder de la CNI.

 

“…siempre fueron muy privadas, muy para él, porque para Pedro la performance era una forma de estar en el mundo, no eran para hacerse famoso, ni validarse como artista”

-Paz Errázuriz.

 
“LINDA, LO SIENTO MUCHO, PERO AQUÍ ME QUEDO”

Ya a fines de los años 90s Las Yeguas del Apocalipsis fueron desapareciendo, hacían intervenciones con menos frecuencia y ambas se centraron en sus propias carreras. Eso sí, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofia en Madrid dejó la obra “Dos Fridas” como parte de la colección permanente de la galería, cuya muestra viajó también a la capital del Perú, fue ahí cuando Francisco Casas se encantó con Lima y le dijo a Pedro Lemebel: “Linda, lo siento mucho, pero aquí me quedo”.

Se aburrió de esperar a que Chile valorara su trabajo, por lo que Casas se quedó a vivir en Perú, donde se enamoró de su gente y el lugar. Un día recibió el llamado, donde le notificaron que a Pedro a causa de un cáncer de laringe le quedaba poca vida. Viajo a Chile y a los pocos días Lemebel fallece. Casas no quiso ser parte del duelo y vivió su luto a solas, volviendo a Lima y no asistiendo al velorio ni al funeral.

Fueron pioneras de un movimiento artístico-político que Chile necesitaba en los tiempos de dictadura militar y quienes impulsaron a los movimientos del arte intelectual de la escena underground chilena actual, quienes coinciden en protestar a través de la irreverencia, con tal de dejar una marca en la historia y en la retina de la sociedad con un mensaje desidente.

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Publicado en: art

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